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Todo tiene su fin

Y parece que nuestra aventura en Holanda comienza a agonizar. A principios de septiembre estaremos de vuelta en Madrid para volver a respirar aire, idioma y procesos conocidos. Volveremos a saber dónde ir cuando las cosas se tuerzan, volveremos a poder tener largas charlas en castellano con casi cualquier persona, volveremos nuevamente a la ilegalización del cannabis y las setas alucinógenas, volveremos nuevamente a la jungla de coches y asfalto donde no nacen las bicis de cualquier rincón.

Volveremos a estar cerca de la familia, de los amigos, de los enemigos. Volveremos a no tener que coger un mapa para ir a casi cualquier sitio, a no tener que pagar precios abusivos por aparcar el coche, volveremos para comprarnos un nuevo portátil. Volveremos con nuestras blancas matrículas, volveremos sin ese regalo tan maravilloso. Volveremos, más viejos y más cansados…

Nuestra nueva morada

Es pequeña, muy pequeña. Pero en su minúsculo haber se haya una agradable terraza, una cocina independiente - independiente del resto de la casa, en ningún caso de la nevera y de la lavadora, cosas que pasan en Amsterdam - un bonito y cuidado salón con sofá cama, televisión, internet y televisión por cable. Un baño mixto - esto es, el señor Roca en el mismo habitáculo que la ducha - y una pequeña habitación completan la vivienda.

Pequeña pero acogedora, en una zona que ya sí parece ser la ciudad donde vinimos a vivir. Sin parking gratuito (pero con tretas en camino para solucionarlo) y la posibilidad de utilizar la bici como medio cotidiano de transporte.

¿Qué queréis que os diga? Los meses pasan y quizá hay más desgobierno en mi cabeza que nunca, estoy confuso y no sé si tenemos mucho más que hacer en esta parte del mundo, pero mientras tanto, siento una punzada de ilusión por la mudanza, por llevar las cosas y empezar a vivir allí. Una vez más, ya se verá…

ACTUALIZACIÓN: efectivamente, los meses pasan y el desgobierno es absoluto. Hoy, 02/06/2006, exactamente 147 días después de haber llegado, siento que quiero marcharme de aquí, que no hacemos nada, que la experiencia original ha derivado en un cúmulo de circunstancias negativas que, mucho me temo, serán imposibles de borrar.

No creo que sea rendición, ni cobardía, ni cansancio ni falta de adaptación. Creo que la razón es que las ganas de luchar se tienen cuando luchas por algo, pero ningún aliciente vislumbro en este horizonte tan nublado, por lo que las ganas de luchar se marchan cual gato de Cheshire. Una pena, una realidad.

El papel más caro del mundo

Sí, igual que el turrón, pero esta vez es en serio. Os cuento mi triste historia. 19:00 horas de un día tal que antes de ayer. No tengo papel de fumar. Bueno, me ofusco un poco, la verdad. Pero hay dos gasolineras a dos minutos y medio de casa en coche. Me visto, por decir algo. Sin calcetines, un vaquero y en manga corta. Total, en el coche no hace frío. Salgo de casa, llego a la gasolinera, compro el papel (0,75 céntimos de euro) y salgo de la gasolinera. 200 metros más adelante, la Politie está haciendo un control. Fuckoff, no llevo el carnet de conducir, ni el DNI ni nada que no fueran las llaves del coche, la documentación del mismo y 1 euro.

Respiro hondo y le suplico al destino que no me paren. El hijo de puta holandés que tengo delante pasa con la aquiescencia del señor agente. A tomar por culo, estoy dentro del control. Medio en pelotas, sin dinero ni teléfono móvil y sin documentación.

Al principio me hago un poco el tonto. Digo “hola” y sigo suplicando. Pero el puto policía me contesta “hola, hablas inglés?” y entonces comprendo que tengo que enfrentarme a la situación, que no hay vuelta atrás, que me la van a meter por el culo. Le digo que podemos hablar en un inglés ibérico y claro, le sirve. En realidad hay dos agentes, el bueno - alto, delgado, no impone una mierda y es muy majo - y el malo - bajito, moreno y rellenito, no impone una mierda y es algo raspa. Claro, me pide la documentación del vehículo, mi DNI y mi carnet de conducir. Sólo puedo responder a la confianza del policía en 1/3 cuestiones. 33% de efectividad. Mal asunto.

Después de una odisea pseudolingüística, consigo explicarle al malo que he ido sólo un momento a la gasolinera, que vivo a 5 minutos de casa y que allí tengo mi permiso de conducir y mi DNI, que no soy un terrorista. Desde ese mismo momento me deja muy claro que voy a tener que pagar 50 euros de multa por no llevar el carnet y me agobia diciéndome que tenemos que poner las matrículas holandesas (feas y amarillas) porque hay que pagar impuestos de circulación.

Todo esto pudiera ser una pantalla sencilla (segundo nivel o tercero, quizá) si tuviera 50 euros y un teléfono móvil para avisar a Mónica de que no he vuelto a Madrid sin ella, sino que llevo 25 minutos de secuestro policial. Tienes que pagarlos ahora, me dice el puto. No tengo dinero. Llama a alguien. No tengo móvil. Entonces nos vamos a comisaría. Fuckoff.

Empiezo a entender que la única forma de evitar el innecesario viaje a las dependencias policiales y hacer una llamada desde allí es poner cara de víctima triste. Insisto en que puedo ir a casa a por los papeles. Aceptan!!!. Me dan quince minutos para volver, documentación del coche en sus manos mediante. Voy a casa, me traigo a Mónica, 50 euros, el DNI y el carnet de conducir. El poli me da una factura y le doy la pasta. Los mete en una bolsa de pruebas como las de CSI, nos da las gracias y la mano. No te jode, se ha llevado 50 pavos.

EXTRA LARGE PAPER, total amount: 50,75 euros. Qué desgraciado soy (y qué gilipollas).

Lo que ha pasado

Nada más que:

  • la puta griega que tenemos por casera nos echa a finales de mayo, por lo que nos vemos inmersos en una nueva y agobiante búsqueda de piso en una ciudad en la que lo que más falta son pisos.
  • la Chula avanza inexorablemente hacia la mejoría completa, amén de ser un perro normal que se come todo lo que le echas, que se muere de hambre cada 20 minutos y que ladra, da el coñazo y nos despierta temprano, como antes.
  • parece que empieza a hacer calor, aquí, en la ciudad del frío. Que la primavera ha llegado y que la gente ya pasea en manga corta por la calle
  • hay días en los que me encantaría mandar todo esto a tomar por el culo, volver a Madrid y comerme una gran polla en forma de claudicación, pero la mayoría de los ciclos vitales de 24 horas me siento bien, porque ya llevamos aquí cuatro meses, ambos tenemos trabajo y hablamos mejor el inglés que nunca.
  • después de vertir un vaso completo de Coca Cola con hielo sobre el teclado del portátil, me da grima teclearlo. Sólo quiero utilizarlo para ver Perdidos o Mujeres desesperadas.

Y hasta aquí las novedades. Pocas y reincidentes, pero novedades!!! La verdad es que quiero escribir, me encantaría teclear hasta hacerme viejo y así llenar miles de millones de scrolls, pero no se me ocurre nada. Sólo quiero que llegue el final del día para ser un poco más libre, respirar aire no enlatado, fumarme un pedazo de porro y quedarme tonto, por los siglos de los siglos.

Las empresas en Holanda

Después de una semana en mi nuevo trabajo en NCR - aquél en el que me sumerjo en el rol de un Help Desk para España y Latinoamérica - uno siempre se decanta por el recurso fácil de la comparación entre trabajar aquí y hacerlo en España. Algunas diferencias que me han sorprendido:

  • los gastos de transporte corren íntegramente a cargo de la empresa. Si te desplaces en coche, autobús, taxi (sólo para turnos de noche), metro o tranvía, te lo pagan. Lo primero que hice al firmar el contrato fue facilitar a recursos humanos el número de kilómetros que recorro diariamente (ida y vuelta, claro), después de lo cuál me informaron que me pagarían 0,18 euros por kilómetro. Si utilizas el transporte público, te pagan la strippenkaart o el abono mensual. Y creedme que es caro.
  • los horarios se cumplen escrupulosamente. Mi experiencia en España con los horarios, fue bastante positiva, así que este punto me resulta extraño. Si vas a llegar dos minutos tarde, te proporcionan un número de teléfono al que llamar, para así avisar al resto del departamento. Me parece bastante lógico, teniendo en cuenta que trabajamos por turnos y, si tú llegas tarde, puedes fastidiar a un compañero.
  • se disfrutan de 24 días de vacaciones por año, lo que supone un incremento de dos días con respecto a España. Además, existe la posibilidad de ganar días de vacaciones si no faltas al trabajo y de perderlos si faltas demasiado. Siempre con un límite de 4 días.
  • faltar al trabajo es una especie de heregía. Y, a pesar de estar muy mal visto, no es necesario ningún tipo de justificante médico si no faltas más de dos días seguidos. Al tercero, un médico se pasa por tu casa (es obligatorio que no salgas de casa, eso sí) para valorar tu enfermedad o cuento.
  • la externalización de los recursos humanos es muy habitual en Holanda. A mí, por ejemplo, me paga una empresa externa a NCR, que se encarga de la gestión de las nóminas. A otros compañeros, sin embargo, les paga NCR. Aún no tengo el suficiente nivel de inglés como para entender esto :-)

En general hay ventajas, aunque aquí la jerarquía toma mucha más relevancia, si cabe, que en España. Ya iré contando la experiencia y, sobre todo, ya iré contando cuánto se queda el puto estado de mi sueldo mensual.

¿A 14 días de la primavera?

Quedan apenas pocos días para que empiece la primavera y por aquí no vemos ni un sólo indicio de que esta estación vaya a hacer su aparición estelar. Es más, durante los últimos días, hemos tenido unas nevadas dignas de cualquier estación de esquí. Yo en Madrid nunca había visto unos copos de nieve tan perfectos, unas nevadas de tal duración y un suelo cubierto por una nieve-polvo que daba ganas de subir a casa a por unos esquís y lanzarse al parque convertido en improvisada pista de nieve.

En fin, que tenemos ganas de que llegue un poco de sol, que el frío emigre a donde quiera que se vaya el frío en época estival y de aprovechar los largos días de primavera para pasear por la ciudad.

Esto es lo que puedes encontrar en Amsterdam

Y mucho más, claro! Aprovechando que hemos recibido la primera visita desde que estamos aquí, intentaremos hacer algo de turismo, que ya toca :-)

La importancia de una casa…

A todos nos gustaría ser un famoso y vivir a todo lujo. Que si todo el día viajando, que si de un hotel a otro, que si comiendo siempre en restaurantes de lujo…

Y eso, pobres insensatos, os pasa porque no habéis vivido en un hotel durante un puto mes. No quiero aleccionaros, cual Samuel L. Jackson en Pulp Fiction, pequeños míos, pero no seáis incautos con lo que deseáis.

Sed felices en vuestra casa.
Saboread el guiso que con ternura os prepara a diario el ser que os dio la vida o la novia que cada día os la quita. Disfrutad cada vez que podáis ir al cuarto de baño sin tener que vestiros como si fuerais a bajar a la calle. Daros un paseo de vez en cuando por ese sagrado templo de 70 metros cuadrados en el que moráis. En definitiva, sed felices en vuestra casa, como lo soy yo ahora.

Pues si, ya tenemos casa. Quiero decir, que ya tenéis casa en �msterdam. Nada de lujos, no os vayáis a creer. Un salón amplio con cocina americana, nuestro dormitorio, el dormitorio para los invitados (esperemos que seáis muchos de los que nos leéis), una terraza que en verano será la leche, un cagadero o W.C. (aquí las casas tienen de esto) y el baño (con la ducha y el lavabo, only).

Colgaremos fotos próximamente, ya que le estamos dando un toque personal a la casa.

ACTUALIZACIÓN: Ya hemos puesto algunas fotillos de la casa. Podéis verlas aquí.

Los medios de comunicación en Holanda

VIVA
Gracias a la pequeña, pero práctica, televisión que tenemos instalada en la habitación del hotel, podemos disfrutar de la parrilla holandesa, con canales como Viva, Rtl o RTL N-H. Igualmente, tenemos acceso a todas las noticias del mundo en tiempo real, gracias a la CNN y al canal BBC World. Esto significa que el acceso a noticias españolas (y ya no digamos deportes) se hace complicado, teniendo que recurrir a Internet como mayor fuente de conocimiento estas semanas.

Es por esto que, ahora, con la seguridad de un bono de 24 horas wifi tras de mí, puedo postear esta entrada mientras escucho, en directo, la retransmisión del Celta-Real Madrid de la Cadena SER.

ACUALIZACIÓN: ¡gol de Cicinho! ¡1-2! A esto me refiero :-)

Quiero

Quiero tranquilizar mi alma. Quiero calmar al antiespíritu. Quiero comprarme una bici y ponerme cuadrado y en súper forma. Quiero tener Internet para poder bajarme cosas, para poder escuchar la radio, para alimentar mi bestia, que se muere de ganas. Quiero especializar mi vida aquí, hacerla partícipe de algo común, no de un banco de niebla de cosas que están en el aire pero que no bajan.

Quiero poder controlar algunas cosas, poder hablar el incomprensible y poder ser borde con alguien cuando quiera, no únicamente cuando el contrario habla castellano (¡habla castellano!) Quiero ser el matarife del amor que los holandeses tienen a ser un poco rancios, la verdad. Quiero adentrarme en fiestas reggaes y ver a muchos negros y negras a la vez. Quiero dar pasos hacia delante y entender la CNN y la BBC.

Quiero que este período difícil termine, quiero disfrutar de lo que venga después y luego… Luego es tarde, amigos. La quiero a ella, ahora y después, y después, aunque sea tarde.

¿Es normal pretender tantas cosas?

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