Todo tiene su fin
Y parece que nuestra aventura en Holanda comienza a agonizar. A principios de septiembre estaremos de vuelta en Madrid para volver a respirar aire, idioma y procesos conocidos. Volveremos a saber dónde ir cuando las cosas se tuerzan, volveremos a poder tener largas charlas en castellano con casi cualquier persona, volveremos nuevamente a la ilegalización del cannabis y las setas alucinógenas, volveremos nuevamente a la jungla de coches y asfalto donde no nacen las bicis de cualquier rincón.
Volveremos a estar cerca de la familia, de los amigos, de los enemigos. Volveremos a no tener que coger un mapa para ir a casi cualquier sitio, a no tener que pagar precios abusivos por aparcar el coche, volveremos para comprarnos un nuevo portátil. Volveremos con nuestras blancas matrículas, volveremos sin ese regalo tan maravilloso. Volveremos, más viejos y más cansados…
